Eduardo Rosselot


Cultivando el Optimismo y la Felicidad



Somos seres humanos, una especie que necesita de otros para sobrevivir.

Vivimos en tribus o “manada” o de manera más compleja y evolucionada, en comunidad.

¿Y nos hemos preguntado de que manera aportamos a la comunidad con nuestras conversaciones?, ¿Cuáles son los temas de que hablamos?, ¿ Cuáles son las conversaciones que generamos?

Tanto en la empresa como en la familia, las conversaciones versan mayormente sobre quehaceres, preocupaciones y situaciones cotidianas. Nos olvidamos muchas veces de las relaciones, de la comunidad. Pretendemos y esperamos tener climas amables, sentidos, con compromisos, pero nos olvidamos de cultivarlo. No se trata de cambiar los temas de conversación, donde lo trivial también es importante. Sí de incorporar en nuestras conversaciones temas más trascendentes, que nos permitan una conexión más profunda, más de ser. El factor trascendente, espiritual y/o también valórico, aglomera. Constituye un elemento importante de unión, de “pegamento” que crea identidad.

Las conversaciones superficiales, crean contextos superficiales. Y eso está bien, es necesario en nuestro actuar cotidiano. Pero no es suficiente cuando queremos establecer otro tipo de relaciones y contextos de mayor compromiso y confianza. Para que un valor aumente, hay que darlo. Para tener más amor, hay que dar amor. Para tener más alegría, hay que dar alegría. Para cultivar la confianza, hay que dar confianza. Para tener más respeto, hay que dar respeto.
Es ilógico pretender un contexto, un grupo, un sistema unido en lo profundo, si no llegamos a tener ese tipo de conversaciones, profundas. Entonces, ¿De qué manera podemos influir para entrar en lo profundo?

Sin embargo, el compromiso nos da miedo. Entrar en conversaciones más profundas nos genera pudor, por un lado, e inseguridad por otro. Tal vez no sabemos cómo poder manejar una situación que trasgreda el límite de lo racional. Meternos en el espacio emocional, mío y de otros, creemos que nos resta capacidad de control. Y eso, legítimamente inseguriza.

Entrar en lo profundo no es tan difícil ni complicado. A veces basta con pequeñas acciones sinceras. Detenerme frente a una persona y saludar (ver al otro); preguntar de manera honesta como está y escuchar con interés verdadero; darse el tiempo para conversar y retroalimentar sobre el rendimiento y gestión del colaborador; patrocinar y felicitar, agradecer a mi dirigido por su desempeño; corregir amablemente la conducta equivocada brindando espacio para reconocer el error y aprender; practicar (en conductas concretas) los valores institucionales; generar conversaciones de cómo queremos realizar el trabajo; agradecer genuinamente por el trabajo realizado; despedirse directamente de los compañeros de trabajo.

Quien ejerce liderazgo, necesita estar consciente de esta práctica. De qué manera como líder, fortalezco esta relación, creo una realidad en el grupo o equipo, que permita generar una conexión más profunda y más de fondo.

 

Red de Apoyo al Empleado (RAE)

¿Conoces dónde invertir 1 dólar y recibas un retorno de entre 5 y 16 veces tal cantidad?
Los PAES te lo permiten, en fidelización de los trabajadores con su empresa, mejoras en el clima laboral, calidad de los servicios prestados, aumento de productividad, disminución del ausentismo y de la pérdida de tiempo productivo.

Los Programas de Asistencia para los Empleados (PAE) surgen en USA hace dos décadas, buscando ayudar a los trabajadores a resolver problemas de adicciones, garantizando la gratuidad y la confidencialidad de las orientaciones. Estos programas, hoy, cuentan con una red de profesionales (psicólogos, abogados y expertos en temas financieros) que ayudan al trabajador y a su grupo familiar a resolver sus principales problemas.

En Chile, buscando dar un servicio de calidad a las empresas y sus empleados, dos sicólogos dan vida a RAE, Red de Apoyo al Empleado, el primer PAE desarrollado en nuestro país. El concepto que inspira su nombre y su misión, surge de un estudio realizado por dichos profesionales que cuantifica el tamaño y la calidad de las redes de apoyo personal que tienen los chilenos. La investigación concluye que nuestro país presenta un muy bajo índice de asociatividad, favoreciendo patologías sociales como la violencia intrafamiliar, depresión, estrés, consumo de drogas, entre otros. Este fenómeno, poco estudiado en Chile, incide en que seamos uno de los países que más horas de trabajo realiza, con bajos índices de productividad. El costo en salud mental, calidad de vida y pérdida de tiempo productivo es muy alto y cuesta creer que aún se mantenga una actitud relativamente pasiva frente a este tema, por parte de organizaciones tanto públicas como privadas.

Para RAE, saber que los chilenos contamos con redes de apoyo precarias, favoreció la idea de incrementar el tamaño y la calidad de ellas con el exitoso modelo de los PAE, incorporando una red de profesionales especialistas (psicólogos, abogados, expertos en temas financieros y sociales y mediación familiar). La acogida por parte de clientes y empresas visitadas, concuerdan con el diagnóstico y con la necesidad de implementar este tipo de modelo de intervención.

A cuatro años de vida de este proyecto, RAE siente orgullo y se llena de expectativas aportando con un grano de arena para que en nuestro país, el crecimiento económico se relacione también con un mejoramiento en la calidad de vida de los trabajadores, un mejoramiento en la productividad y competitividad de nuestras empresas, colaborando de esta forma en la construcción de una sociedad más justa, más sustentable, más sana y feliz.

 
Fukushima y tú / Cristián Warnken
Columna EMOL
Jueves 17 de Marzo de 2011


La espera hora a hora de las últimas informaciones que vamos recibiendo sobre el manejo de la dramática crisis en la central nuclear de Fukushima me hizo recordar una escena de "El sacrificio", testamento fílmico de ese cineasta-profeta ruso que fue Andrei Tarkovski. Alexander, un profesor y crítico de arte que acaba de jubilar y se retira a su casa construida con el esfuerzo de años, escucha por la radio alarmantes informaciones sobre un inminente conflicto nuclear entre las entonces superpotencias mundiales. La bomba atómica puede ser lanzada en cualquier momento, y el mundo desaparecer...Leer Artículo Completo
 

El discurso del Rey

El duque de York se convirtió en rey de Gran Bretaña con el nombre de Jorge VI (1936-1952), tras la abdicación de su hermano mayor Eduardo VIII. Su tartamudez, que constituía un gran inconveniente para el ejercicio de sus funciones, lo llevó a buscar la ayuda de Lionel Logue, un experto logopeda que consiguió, empleando una serie de técnicas poco ortodoxas, eliminar este defecto del rey. (FILMAFFINITY).

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